Navegamos desde la base de chárter en S'Arenal, en Mallorca, hacia Formentera, la isla habitada permanentemente más pequeña de las Baleares. Esta travesía es ideal para quienes buscan una experiencia balear muy especial, combinando etapas largas con tiempo para relajarse.
Etapa 1: del Club Nàutic Arenal a Es Palmador
Salimos de S'Arenal por la tarde, cuando el viento local del sureste suele calmarse y el estrecho de Es Freus entre Ibiza y Formentera se navega mejor con luz de día. Esta etapa cubre unas 80 millas náuticas, en su mayoría de noche, con rumbo cercano a 235 grados. Atención a los ferris de la ruta Ibiza-Formentera. En Es Palmador es imprescindible reservar boya, pues no se permite fondear.
Etapa 2: de Es Palmador a Caló de s'Oli
Un corto trayecto hacia el sur lleva a Ses Illetes, sin duda una de las playas de arena más bonitas del Mediterráneo. Para una paella prueba Juan y Andrea o El Ministre. Continúa hasta el campo de boyas de Caló de s'Oli, seguro salvo con vientos del oeste, norte y noreste. Explora el puerto de Formentera y el pueblo de San Francesc en dinghy.
Etapa 3: de Caló de s'Oli a Cala Saona
Navega al sur hasta Racó des Xiquetes para hacer snorkel y explorar cuevas, y luego al norte hasta Cala Saona, con fondeadero de arena protegido del NE al sur. Por la tarde disfruta de un buen mojito en el pequeño bar de playa.
Etapa 4: de Cala Saona a la Ensenada de Migjorn
Rodea Formentera pasando por el faro de Cabo Barbaria hasta la Ensenada de Migjorn y fondea sobre arena frente al restaurante El Sol. El chiringuito B62, con su ambiente de los años sesenta, merece una visita.
Etapa 5: de Cala Migjorn a Es Caló
Unas 15 millas náuticas al sureste, rodeando los acantilados de La Mola, está Es Caló. Fondea con seguridad con vientos del sureste al oeste y visita Racó de Sa Pujada, la playa más solitaria de Formentera, accesible solo desde el mar. Cena de pescado en Can Rafalet, en el puerto pesquero.
Etapa 6: de Es Caló de vuelta a S'Arenal
Salimos al amanecer por la ruta directa de 80 millas náuticas de regreso a Mallorca, pasando por la Isla Espardell con sus praderas de Posidonia de 100.000 años que pueden alcanzar 10 km.
